La reapertura del Teatro Municipal bellamente restaurado ha permitido, a pesar de varios problemas acústicos y de visibilidad en galería y cazuela, que Lima disfrute de una Temporada de Ópera y Zarzuela de gran nivel. Un acierto de Romanza fue su propuesta: Il Trovatore de Verdi, La Bohème de Puccini y Luisa Fernanda de Moreno Torroba: tres clásicos musicales de gran convocatoria.
Para el título verdiano se convocó a dos grandes de la lírica internacional: el barítono Giuseppe Altomare, cuya línea de canto es soberbia, y la soprano Maria Pia Piscitelli. La interpretación del Conde de Luna (Altomare) alcanzó los matices de dramatismo que el rol exige. Por su parte, Piscitelli destacó como Leonora, una mujer infortunada, capaz de tiernos momentos y de una fortaleza moral que la lleva al sacrificio de su vida. Participaron asimismo la mezzosoprano María Luján Mirabelli como Azucena, el tenor Josep Fado en el papel de Manrico y Macelo Otegui como Ferrando.

Giuseppe Altomare como el Conde de Luna (Fotografía: Ópera de Lima)
Il Trovatore requiere un coro numeroso y con una nítida presencia de voces masculinas, vale por tanto destacar la participación del Coro Nacional, ampliado a 70 coreutas y la preparación del maestro Javier Súnico.
La OSN tuvo una sólida reaparición de acompañamiento a una ópera bajo la dirección de Espartaco Lavalle, quien acertó con los matices adecuados para la intervención de los cantantes. Vale destacar la sobria presencia de Wilson Hidalgo y María Luisa Bringas en los roles de Ruiz e Inés. Finalmente, la dirección escénica, a cargo del maestro Carlos Palacios imprimió a esta moderna puesta escénica una gran carga simbólica.
El segundo título, La Bohème, encantó a un público que no dejó de ovacionar cada función. Y es que los atractivos de esta obra no decaen con el trascurso del tiempo, ya que su propuesta tiene la actualidad de los romances de juventud y la música es intensamente bella.
Apostar por una Bohème juvenil fue un trabajo bien logrado por Palacios, contando además con la colaboración del director suizo Emmanuel Siffert al frente de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Lima. Vale destacar la escenografía de José Sialer, el vestuario trabajado por Emilio Montero y la simpática complicidad de los protagonistas, que llevaron al escenario sus vivencias de amistad y las transmitieron efectivamente al público.

Acto II de La Bohème
Quedan para el recuerdo las actuaciones de Luis Cansino, Sandra Ferrández, Norberto Marcos, Marcelo Otegui, Xavier Fernández y Lorena Aranda. Pero hay que hacer un especial reconocimiento a la soprano croata Martina Zadro, delicada y extraordinariamente musical, que nos brindó una auténtica Mimì, y al tenor peruano Andrés Veramendi, sólido en el manejo técnico de su voz y en la capacidad interpretativa, donde ha logrado desarrollar una gran expresividad dramática. Sin duda, Rodolfo es uno de sus mejores roles.
Esta temporada cerró con el novedoso montaje de Luisa Fernanda, gracias al riguroso trabajo de Juan de Udaeta en el aspecto musical, que incluyó el cuadro de La Revolución (Acto II) y estrenó dos piezas que Moreno Torroba compuso para esta obra en 1975, pero que recién se registraron a fines del 2010. Destacable asimismo la dirección escénica de Gregorio Montero, para mover con gran sentido coreográfico más de 140 personas en el escenario. El resultado: una Luisa distinta y sólida en conjunto.

Luisa Fernanda (Foto: Ópera de Lima)
En esta obra participaron prestigiosos cantantes españoles que aportaron calidad y experiencia. Milagros Martín, Ismael Pons, Luis Cansino, Guadalupe Sánchez y Ricardo Muñiz, son grandes de la zarzuela en cualquier escenario en el que se paren. Junto a ellos, los peruanos Andrés Veramendi, Ximena Agurto, Rosa Parodi y Enrique Victoria.
La zarzuela en Lima es también semillero para las jóvenes promesas líricas, por ello Romanza convocó para los roles pequeños a Zamy Juárez, Antonio Fernández Brixis, Ángel López, Luis Asmat, y al joven actor Miguel Moreno. Un resultado adecuado que los motiva a seguir formándose.
A pesar de algunos detalles mencionados arriba, no cabe duda de que esta ha sido una gran temporada para Lima que, esperamos, crezca cada año con más apoyo e inversión en espectáculos de calidad como los ofrecidos el 2011.
Filed under: Ópera, Comentarios
